sábado, 7 de maio de 2011

Los enigmas de una revuelta

Egipto es un buen ejemplo para tratar de comprender la compleja situación política en Medio Oriente. Un estallido aún a mitad de camino y con futuro incierto.

Isidoro Gilbert
la rebelión democrática de los pueblos del Magreb tiró al basural de la historia a gobernantes autócratas como en Túnez y Egipto, se extendió a Marruecos, Argelia, Yemen, Bahréin, Jordania, Omán, ¿Irak y Arabia Saudita? y con su propia impronta ensangrienta Libia, donde Muammar Kadhafi, al finalizar febrero, quedó sin salida y toda la región en tensión.
A diferencia de los vecinos, los antecedentes rebeldes libios fueron de tinte islamista reprimidos en años recientes pero también el quiebre de alianzas entre catorce tribus, sobre todo las del Este, viejas enemigas del coronel y con fuertes segmentos confesionales. Equilibran el cuadro las camadas juveniles cansadas de cuarenta años de dictadura e influenciadas por la modernidad, en un país bastante más secular que sus vecinos y rico en petróleo, pero con distribución inequitativa. La crisis dividió a los militares y al kadhafismo, aisló al coronel y el Consejo de Seguridad lo deslegitimó. Estando en juego el petróleo del país y la potencial oleada de inmigrantes a Europa, EE.UU. se anticipó a apoyar la rebelión e intentar controlarla incluso con ayuda militar.
En general, la revuelta en el Magreb enfila contra el modelo sostenido por el FMI y el Banco Mundial, es reflejo de la crisis que estalló en los países desarrollados y obligará a un replanteo de cómo se insertan en el futuro en el concierto internacional y el futuro sistema de seguridad.
Se puede afirmar que esta Intifada no fue un rayo en un cielo sereno, ese statu quo que deleitaba al Departamento de Estado, las cancillerías europeas y a los líderes de Tel Aviv: los de arriba ya no pueden dominar a las masas y estas no quieren vivir en el inmovilismo. 
Egipto y su faraón
Las luchas contra el régimen de Mubarak vienen de lejos, abarcaron a estudiantes, sectores medios y religiosos pero en especial a los trabajadores. Detrás de todos los agravios políticos que salieron a la luz está la situación económico-social de las mayorías. Al desigual reparto de la renta y al masivo paro juvenil se les sumaron el repunte de los precios de los alimentos básicos y la energía. La oficialista Federación de Sindicatos Egipcios ha sido impotente para frenar las luchas obreras, por lo que el sistema debió recurrir a la represión, no en pocas ocasiones a manos de las fuerzas armadas. El movimiento obrero es “el gigante dormido”, ha subrayado el Wall Street Journal. De esas luchas surgió el Movimiento 6 de Abril (M6), que debe su nombre a esa fecha de 2008, cuando se produjo una gran huelga textil.
El M6 se respaldó en Facebook, que aglutinó y catalizó el ansia de los descontentos. A los no ligados a la red los fueron a buscar a los suburbios o se sumaron por Al Jazeera. A diferencia de otras asociaciones que pululaban por internet, el M6 reclamaba la transición a la democracia, la puesta en libertad de los miles de detenidos, mejoras sociales, el levantamiento del estado de excepción vigente hace treinta años y el aumento del salario mínimo para hacer frente al alza de los precios. Por eso las huelgas han continuado después de la renuncia del “rais” ante el desagrado militar al igual que las multitudinarias vigilias contra cualquier maniobra, los viernes en la Plaza Tahrir.
El M6 fue el impulsor de la concentración del 25 de enero. El apoyo efectivo a las acciones directas llevadas a cabo por los trabajadores supuso un salto cualitativo de la realidad virtual a la toma de partido real. Al Ahram informó de Los Jóvenes de la Revolución, coalición que integran el 6 de Abril, Jóvenes por la Justicia y la Libertad, las juventudes de los Hermanos Musulmanes, partidarios del Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, el Movimiento Popular Democrático para el Cambio, el Frente Democrático y los promotores del grupo en Facebook “Todos somos Jaled Saed”, el joven muerto tras ser golpeado por la policía en Alejandría en junio último, y que orienta Wael Ghoneim, el directivo de Google. Ellos son los que negocian con las fuerzas armadas la reforma de la Constitución, tienen un programa reivindicativo pero no una política de poder.
Actores clave son los militares. Seculares, laicos, han sido la base del sistema bonapartista de Nasser, pero fueron degenerando hasta convertirse en fuerza de represión. Con fluidas relaciones con el Pentágono y una corrupción enraizada, cuesta creer que sin un cambio de mando y doctrina puedan avanzar mucho más allá de la democracia formal. Su neutralidad llegó ante la impotencia frente a la multitud, pero igual hubo asesinatos y torturas.
Las fuerzas en movimiento en Egipto deben incluir a una serie de partidos clave en estas jornadas tanto nasseristas como marxistas, incluso el Partido Comunista que es hegemónico dentro del Partido Tagammu, la “izquierda legal”. Además, el Movimiento Egipcio por el Cambio, una coalición de miembros de la escindida facción nasserista Karama; personalidades del liberal Partido al-Ghad, veteranos del movimiento estudiantil de los 70. También la Campaña Popular por el Cambio, que incluye a los Socialistas Revolucionarios, activistas pro derechos humanos del ala izquierda e izquierdistas independientes. En los meses recientes se han unido y ayudaron a romper tabúes en la vida de Egipto desafiando directamente al poder.
Los Hermanos Musulmanes son fuerza de masas y el enorme enigma de la Intifada. Su liderazgo es conservador y sigue guiándose por los compromisos con el régimen. Sus bases son desheredados totales, pero tiene fuerza sindical y estudiantil. Existen sectores socialistas minoritarios comprometidos en la construcción de mutua confianza con los Hermanos, que la izquierda en general no tiene. Son, con el partido oficialista, los mejores organizados.
El estallido en el Magreb puso en tela de juicio la política europea y norteamericana en la región y Obama pasó del apoyo a las dictaduras a hacer piruetas para no perder influencia. Los militares se han comprometido a mantener el acuerdo de paz con Israel de 1979, que es la base del sistema de seguridad que se la ha dado a Tel Aviv pero no a los palestinos. Es difícil establecer cómo se reformulará la política en esa zona, pero si los cambios democráticos se afianzan en Egipto (y otros países en convulsión), más temprano que tarde Israel deberá definir si seguirá los lineamientos que han marcado sus fuerzas armadas y los servicios secretos en materia de seguridad. No es sencillo dado el papel que pretende Irán en la región. Dos naves de guerra suyas han pasado el canal de Suez permitidas por El Cairo.
Puede que no haya ni gobiernos anti-Washington ni incondicionales, un poco siguiendo la tendencia que se expresa en Sudamérica a favor de espacios autónomos para su inserción en la globalización, un sentido que deberían dar a sus economías, aunque en Egipto se ratificó la ortodoxia del mercado. No es la voz de la calle.
Los egipcios se han librado de Mubarak, pero no del mubarakismo. Mas han conseguido cosas menos tangibles: experiencia en la lucha y la autoorganización, y el surgimiento de nuevos líderes, algo en absoluto nada casual. Si ha sido una revolución o un golpe de Estado lo dirá el proceso que augura muchas novedades. Las multitudes siguen reclamando un gobierno de coalición y una constituyente democrática, no solamente su modificación aunque en ella participen actores clave. Y “procesar a los responsables de masacres que dejaron cientos de miles de mártires y heridos, y también a los responsables de la corrupción que han robado la riqueza producida por el pueblo egipcio”. Tiempos nuevos con enigmas.

Isidoro Gilbert – Jornalista argentino – março de 2011
IN Revista “Caras y caretas” – http://www.carasycaretas.org/2256/n4.html

quarta-feira, 4 de maio de 2011

Cultura pra que?

Um dia a massa há de provar do biscoito fino que fabrico (Oswald de Andrade).


Maria Rita Kehl
Que pena. Cada vez que me decido a escrever uma crônica mais leve nesta coluna (não ouso dizer literária. Bem, já disse), o sentimento do mundo me pega não como a doce melancolia do poeta, mas como um paralelepípedo na testa. Não sou capaz de recusar o debate público. Deve ser um sintoma grave, desses que não têm cura depois de certa idade.
Desta vez, a acalorada discussão em torno do projeto de desmanche da TV Cultura me pegou pela cabeça e pelo coração. O economista João Sayad é um homem público respeitável. Conseguiu botar em ordem as finanças da Prefeitura de São Paulo depois da calamitosa gestão Celso Pitta. O ministro Fernando Haddad contou que foi em conversa com ele que surgiu o projeto dos CEUs, oásis de cultura e sociabilidade a quebrar a aridez da vida nos bairros mais pobres da cidade. João Sayad não precisa de prestígio. Já tem.
Por isso não entendo o que o levou a assumir a presidência de um empreendimento que ele não conhece, não parece interessado em conhecer e, acima de tudo, evidentemente não gosta. Até o momento não li nem ouvi falar de nenhuma proposta criativa de Sayad para a TV Cultura. Nenhum novo projeto de programa, de modificação na grade, nenhum novo conceito sobre o papel da única tevê pública de canal aberto do Estado mais rico do Brasil. Tudo o que se sabe é que o economista veio para cortar gastos. Demitir três quartos dos funcionários! Impossível imaginar que a Fundação abrigasse 1.400 empregados inúteis. Tal enxugamento da folha de pagamentos visa a exterminar o quê? A própria programação.
Pontes e viadutos
Tudo leva a crer que Sayad não tinha ideia do que a TV Cultura já fez e ainda faz; em reunião interna demonstrou desconhecer até mesmo um diretor da importância do Fernando Faro, embora não haja sinais de que vá interromper o melhor programa musical do País, que além do mais se tornou um arquivo vivo da memória da música brasileira. Fora isso, terá vindo apenas para encolher os gastos da emissora, com a fúria de um exterminador do futuro? Não haverá argumento que o convença da importância de usar dinheiro público para a experimentação, a invenção e a aposta em programas de qualidade, diferenciados da mesmice das emissoras comerciais?
As primeiras notícias falam em venda dos estúdios e dos equipamentos, demissões em massa e redução da TV Cultura a um pequeno e mesquinho balcão de compra de enlatados. Faz tempo que uma decisão política não me causava tristeza tão grande.
Sendo a economia de verba sua única proposta, gostaria de saber qual o destino de todo o dinheiro que ele haverá, sem dúvida, de poupar com o encolhimento da Cultura. Que se revejam as contas da emissora para eliminar possíveis desperdícios e inoperâncias, vá lá. Mas por que um Estado rico como o nosso precisa ser tão mesquinho nos gastos com sua TV pública?
Uma Secretaria (infelizmente entregue a outro homem que não gosta disso) que pode manter a Osesp para usufruto da elite paulista, que pode construir um luxuoso Teatro da Dança, outro da Ópera, para a mesma elite – não pode manter uma TV experimental para um público, não necessariamente elitista, mas pequeno?
O argumento é que ela é irrelevante em termos de Ibope. Então, tá. Quantos milhões de telespectadores são necessários na planilha do atual gestor para justificar a existência de uma emissora que funciona como laboratório de programas ligados à cultura brasileira e internacional, e que conta com um público muitas vezes mais numeroso do que o que cabe na Sala São Paulo? Não escrevo isto para criticar a Osesp. Que floresçam mil Osesps pelo Estado, pelo País. Uma só Osesp é mais progressista do que todas as pontes e viadutos que um governo possa construir. Faço a comparação para mostrar o absurdo de se desmontar, com argumentos de planilha, uma televisão pública que utiliza sua verba para oferecer biscoito fino à massa.
Princípio operante
Escolho, para terminar, o triste exemplo de um programa que já foi extinto pela atual direção: Manos e Minas. Um corajoso programa de auditório dedicado ao hip hop, levado ao ar ao vivo nos sábados à tarde sob o comando de Rap in Hood, que estreou em CD lá por 2000, cantando: "eu tenho o microfone/ é tudo no meu nome". Ter acesso ao microfone e falar em nome próprio: na plateia, meninos e meninas de pele escura, "bombeta e moleton", não se distinguem dos mesmos meninos e meninas que sobem para dar seu recado no palco. Enfim, alguém teve a ousadia de dar visibilidade à atividade musical dos jovens da periferia de São Paulo, acostumados a só existir na mídia quando algum dentre eles comete um crime.
Manos e Minas não precisa de argumentos de segurança pública para se justificar. Dar espaço ao rap na televisão é importante por si só. Mas a decisão de acabar com o programa nos faz refletir sobre o modo como a elite paulista concebe a inclusão simbólica da periferia na produção cultural da cidade: não concebe. Daí que a pobreza, aqui, seja um problema exclusivo de segurança pública.
A extinção de Manos e Minas lembra, não pelo conteúdo, mas pelo princípio operante, as desastradas políticas de "limpeza" da cracolândia. Quem mais, senão uma TV pública, poderia investir na visibilidade dos artistas da periferia?
 



Maria Rita Kehl – Psicanalista e escritora – 22.08.2010

domingo, 1 de maio de 2011

Como enfrentar abuso dos bancos


O Banco Central também resolveu assumir uma outra postura diante das relações banco-correntista. Até então, considerado defensor das instituições bancárias, a entidade decidiu fiscalizar mais de perto as suas ações e ouvir as reclamações dos clientes queixosos. E promete solução rápida.

Daniela Martins

Os bancos continuam rendendo muitas dores de cabeça para seus clientes e abarrotando os órgãos de defesa do consumidor de correntistas insatisfeitos. Apenas em Goiânia, em setembro último, o Procon municipal atendeu a 281 reclamantes. Na esfera estadual, o problema vem se estendendo desde o ano passado, quando as instituições bancárias ocuparam o segundo lugar no ranking dos prestadores de serviços mais reclamados no Procon de Goiás, com 1.657 queixas. Agora, feito o balanço do primeiro semestre de 2005, os bancos continuam ocupando o mesmo espaço, com 1.488 reclamações, índices que demonstram que o problema poderá ter se tornado ainda mais grave ao final deste ano.


As queixas são inúmeras e, pelos registros nos Procons, vão desde juros abusivos, a demora nos atendimentos das filas, encargos financeiros e até as chamadas vendas casadas (quando para solicitar um empréstimo, o cliente é obrigado pelos bancos a adquirir um seguro de vida, por exemplo). Em Goiânia, as instituições bancárias campeãs de reclamações são, pela ordem, Banco do Brasil, Bradesco e Banco Itaú.

E foi justamente um problema com o Bradesco que acarretou inúmeros dissabores para a aposentada Maria dos Passos. Em 2003, quando uma de suas filhas, a pedagoga Joêmia Passos, fez um depósito na conta da mãe utilizando o caixa automático, teve início uma odisséia que ainda não terminou. Os dois cheques depositados - um da Bahia, no valor de R$ 1.200, e outro de R$ 30 - foram compensados, mas não na conta de Maria. Um dia após a filha ter feito o depósito, a aposentada esteve na agência para fazer um saque e encontrou a sua conta bloqueada. Quando procurou a gerência, soube do problema com o depósito.
O gerente lhe mostrou um envelope de depósito vazio e disse que não havia cheque algum ali. "Ele não me deixou sequer pegar no envelope, mas percebi que estava escrito o nome de um homem. Eu disse que aquele não tinha sido o meu depósito", conta. Mas ele ignorou o que a correntista disse e apenas retrucou: "Se o envelope está vazio, como a senhora quer fazer saque?" Como havia outros valores em sua conta, anteriores ao depósito, Maria pediu que ele tirasse um extrato e liberasse a conta.
A tentativa de resolver o problema na agência bancária não funcionou. Maria Passos ainda procurou o Procon, deu queixa na delegacia, mas nada adiantou. Resolveu, então, procurar uma empresa de advocacia. Abriu um processo contra o banco pedindo indenização por danos morais e materiais. A primeira sentença saiu obrigando o Bradesco a pagar o valor do depósito corrigido com indenização de R$ 5 mil. O banco recorreu. Maria espera agora o julgamento no Tribunal de Justiça do Estado, o que deve acontecer até o final deste ano.
Enquanto aguarda, Maria Passo vive com uma aposentadoria de R$ 300 mensais. O marido, com problemas de visão, já não pode trabalhar e uma de suas filhas, que teria a mensalidade da faculdade paga com o dinheiro do depósito, foi obrigada a trancar sua matrícula. "Acabei fazendo um empréstimo para tentar que ela continuasse a faculdade, mas não consegui", lamenta a mãe.

A fila que não anda
Um problema comum a todos os bancos é a demora no atendimento, as reclamações sobre fila de caixa são constantes no Procon de Goiânia desde que, em 1999, foi lançada uma lei municipal que regula o tempo máximo que o cliente pode ficar na espera: 20 minutos em dias comuns e 30 minutos nos últimos dias do mês ou em vésperas de feriados, quando o movimento aumenta consideravelmente.
O setor de fiscalização do órgão autuou, em setembro, 40 agências na Capital. As multas, atualmente, variam de R$ 500 a R$ 2.500, dependendo do número de reincidências. Os bancos mais problemáticos no quesito "filas" são Banco do Brasil e Bradesco. "O número de reclamações é realmente elevado porque os bancos não têm o menor respeito com o consumidor, basta observar uma coisa simples, sequer há um banheiro ou água para beber dentro das agências", salienta o diretor Osvaldo Pereira, do Procon Municipal.
Há casos de abusos bancários que chegam a ser verdadeiros crimes, argumenta Osvaldo, citando as vendas casadas. "Isso é proibido por lei. É crime obrigar que um cliente que deseja fazer um empréstimo, adquira também um seguro, por exemplo", pontua o diretor.

Onde procurar ajuda especializada
 Muitas vezes os consumidores desistem de lutar por seus direitos em função das dificuldades e da demora para conseguir resolver os problemas que têm com os bancos, mas a advogada Maisa Lemos, do Marques Siqueira Advogados Associados, ressalta a importância de se buscar os órgãos de defesa sempre que o correntista se sentir lesado. "Não se trata apenas de ver reparado um dano, mas de obrigar os bancos a agirem com mais responsabilidade e respeito com seus clientes. Se essa fosse a conduta de todos, provavelmente a postura dos bancos, de uma forma geral, seria diferente", aposta a advogada.
Maisa Lemos acredita que hoje o consumidor esteja mais exigente, com uma postura bem mais questionadora. "Até bem pouco tempo atrás era comum o consumidor não questionar, por exemplo, cobrança de taxas indevidas, sumiço de valores pequenos da conta corrente, juros abusivos, cobrança por serviços não prestados", pontua. Os próprios índices dos Procons mostram que isso começa a mudar.
A advogada acrescenta, ainda, o volume de ações existentes na justiça. "O Poder Judiciário está abarrotado de ações contra as instituições bancárias. Vão desde ações questionando juros de financiamento a ações por indenização por inscrição indevida nos cadastros restritivos de crédito (SPC, Serasa)", ressalta.

O primeiro problema enfrentado é a dúvida: onde procurar ajuda. Maisa explica a diferença entre buscar solução através dos órgãos de defesa do consumidor e a via judiciária. No Procon é marcada uma audiência, o banco é intimado a comparecer e tentar um acordo. "Dependendo do problema, o máximo que acontece é a devolução de valores pagos indevidamente, redução de taxas de juros e a aplicação de uma multa ao banco, valor que é revertido ao próprio Procon", ressalta a advogada.
Já eventuais danos morais sofridos pelo cliente em função da conduta do banco, como inscrições em SPC e Serasa só podem ser questionados judicialmente por intermédio de um advogado. "Daí a necessidade de propositura de ação judicial", resume Maisa. E os resultados têm sido positivos. "Os juízes têm aplicado o Código de Defesa do Consumidor a todo e qualquer problema relacionado com clientes. Na maioria absoluta dos casos, o consumidor sempre tem razão", comemora.
Se, por um lado o resultado é favorável, por outro, o tempo é algo bem incerto. "Não dá pra estipular um tempo preciso entre o início de um processo e o seu término. Tenho casos que duraram poucos mais de um ano, ao passo que outros estão tramitando há mais de cinco anos, sem uma solução definitiva", avalia Maisa Lemos.
O Banco Central também resolveu assumir uma outra postura diante das relações banco-correntista. Até então, considerado defensor das instituições bancárias, a entidade decidiu fiscalizar mais de perto as suas ações e ouvir as reclamações dos clientes queixosos. E promete solução rápida. Pelo menos é o que diz a circular 3.289, em vigor desde o início do mês e que dita regras para o funcionamento de bancos e empresas de consórcio.
Pelas determinações da circular, os bancos e administradoras de consórcio terão dez dias, a contar da reclamação ou denúncia, para resolver as pendências com seus clientes. Os consumidores que se sentirem lesados contam com a internet (pelo site do BC - www.bcb.gov.br) e com o telefone (0800-99-2345) para fazer sua queixa diretamente ao Banco Central. Dez capitais brasileiras contam com filiais da instituição que recebe pessoalmente os correntistas, porém Goiânia não está incluída na lista.

Daniela Martins – Jornalista – 21.10.2005

___________________
Nota do Via Emancipar:

No site do Banco Central há informações que podem ser úteis para a orientação do consumidor como um ranking das instituições mais reclamadas e outro de informações julgadas procedentes, relacionando a matéria e a instituição financeira.  Mas o Banco Central ressalta que sua atuação com relação às reclamações e denúncias tem por foco verificar o cumprimento das normas específicas de sua competência, para que as instituições supervisionadas atuem em conformidade às leis e à regulamentação, e não tem por objetivo principal a solução do problema individual apresentado. Mas não deixe de apresentar sua queixa no Banco Central, pois ela pode valer como forte instrumento de pressão contra os abusos das instituições financeiras. O Banco Central sugere para a solução de casos individuais, que o cidadão procure a própria instituição que lhe prestou o serviço ou comercializou o produto financeiro, através da agência ou posto de atendimento ou ainda dos serviços telefônicos ou eletrônicos de atendimento ao consumidor e da ouvidoria da instituição, que é concebida justamente para atuar como canal de comunicação entre essas instituições e os clientes e usuários de seus produtos e serviços, inclusive na mediação de conflitos. Em caso de insucesso, a sugestão final do Banco Central é encaminhar sua demanda para os órgãos de defesa do consumidor competentes.

É possível vislumbrar ainda o ajuizamento de ação de reparação de danos materiais e morais no Judiciário, inclusive com pedido para cessação imediata da situação de abuso, conforme as peculiaridades do caso em concreto, o que será melhor avaliado por um advogado.  Nos Juizados Especiais cíveis não há necessidade de advogado quando o valor da causa for de até 20 salários mínimos. Basta levar documentos que sirvam para provar a situação abusiva e narrar a situação aos atendentes que redigirão o pedido que instaurará o processo. 

Se o valor da causa for maior e se a vítima do abuso não tiver condições financeiras para contratar um advogado particular sem prejuízo para a subsistência própria e/ou a de seus familiares, procure um defensor público em um dos diversos serviços gratuitos de assistência judiciária, cujos contatos e endereços encontram-se no link abaixo: http://www.defensoria.df.gov.br/005/00502001.asp?ttCD_CHAVE=11104

Embora a via judicial demore muito no Brasil para ser concluída, é importante ressaltar que em certos casos a lei brasileira permite o uso de instrumentos que obrigam o Banco a cessar imediatamente a situação abusiva (como a chamada "antecipação da tutela"), sob pena do pagamento de multa diária até que seja cumprida a determinação do Juiz. E não deixe de requerer danos morais quando o constrangimento for sério.

Enfim, vale mencionar a existência do site “Abuso dos Bancos” (www.abusodosbancos.com.br), que traz uma série de esclarecimentos de interesse público sobre abusos de bancos e os direitos dos clientes e elenca uma série de contatos úteis, como: Banco Central fone (0..11)-3491-6122 e 0800-99-2345; Instituto Brasileiro de Defesa do Consumidor – IDEC R. Dr. Costa Júnior, nº 356, CEP 05002-000, www.idec.org.br , fone (0..11) 3874-2150; Juizado Especial Cível (Centro - SP) –R. Vergueiro, nº 835, CEP 01504-001, fone (0..11) 3207-3615; Ministério da Justiça (neste site você encontra o DPDC – Departamento de Proteção e Defesa do Consumidor da SDE – Secretária de direito Econômico) Esplanada dos Ministérios – Bloco T – Ed. Sede, CEP 70064-900, fone (0..61) 429-3000, www.mj.gov.br , Poupatempo (em alguns deles você encontra o PROCON e Juizado de Pequenas Causas. Central de Atendimento 0800-7723633, www.poupatempo.sp.gov.br, PROCON – Coordenadoria de Proteção e Defesa do Consumidor – Central de Atendimento – Caixa Postal 3050 1512, CEP 01061-970, www.procon.sp.gov.br, OuvidoriaR. Barra Funda, nº 930, 4º andar – sala 412, CEP 01152-000, Telefax (0..11) 3826-1457, procon@ouvidoria.sp.gov.br, Promotoria de Defesa do Consumidor de São Paulo - Av. Liberdade, nº 190 – Térreo, CEP 01502-000, Tel (0..11) 3274-1103 e 3274-1147, SERASA (Centralização de Serviços dos Bancos S/A) R. Líbero Badaró, nº 293 – 14º andar – CEP 01095-002, fone (0..11) 55910-0137, www.serasa.com.br; Serviço de Proteção ao Crédito (SPC)R. Boa Vista, nº 62 CEP 01014-911, fone (0..11) 3244-3533, www.acsp.com.br .