sexta-feira, 6 de dezembro de 2013

75% dos quilombolas vivem na extrema pobreza


Apenas 207 de 2.197 comunidades reconhecidas detêm a posse da terra, o que dificulta o acesso a políticas públicas de incentivo à agricultura familiar.

Sarah Fernandes
Relatório divulgado pelo governo federal reforça a visão de que faltam muitos passos para consolidar os direitos básicos das comunidades quilombolas. Das 80 mil famílias quilombolas do Cadastro Único, a base de dados para programas sociais, 74,73% ainda viviam em situação de extrema pobreza em janeiro desde ano, segundo o estudo do programa Brasil Quilombola, lançado na segunda-feira (6) pela Secretaria de Políticas de Promoção da Igualdade Racial (Seppir). Entre cadastrados ou não, eles somam 1,17 milhões de pessoas e 214 mil famílias.
Um dos principais motivos para a manutenção dos quilombolas na pobreza é a dificuldade de acesso a programas de incentivo à agricultura familiar, devido à falta do título da terra, que garante a posse das famílias. Segundo o relatório, das 2.197 comunidades reconhecidas oficialmente, apenas 207 são tituladas. Apesar das dificuldades, 82,2% viviam da agricultura familiar no começo deste ano.
"O perfil dos quilombolas é de agricultores, extrativistas ou pescadores artesanais, mas eles têm uma limitação de acesso à terra e não conseguem ser inscritos na Declaração de Aptidão do Programa Nacional de Fortalecimento da Agricultura Familiar (Pronaf), que dá acesso a políticas públicas”, explica a coordenadora de Políticas para Comunidades Tradicionais da Seppir, Barbara Oliveira.
A estratégia para reverter o quadro será, segundo a coordenadora, transferir a responsabilidade de incluir os quilombolas na Declaração de Aptidão do Pronaf para o Instituto Nacional de Colonização e Reforma Agrária (Incra) até o final desse ano. O órgão também deverá ajudar a acelerar a titulação das terras, feitas em geral pelo próprio órgão ou por governos municipais e estaduais. "A partir daí eles receberão assistência técnica rural e sua produção será certificada com o selo Quilombolas do Brasil, que agrega valor ao produto”, conta Barbara. "O objetivo é fortalecer a produção”.

Serviços
Os quilombolas têm menos acesso aos serviços básicos, como saneamento e energia elétrica, que o restante da população, segundo o relatório: 48,7% deles vivem em casas com piso de terra batida, 55,21% não têm água encanada, 33,06% não têm banheiro e 15,07% possui esgoto a céu aberto. Ao todo, 79,29% têm energia elétrica.
Um dos dados que mais chama a atenção, de acordo com Barbara, é a o alto índice de analfabetos: 24,81% deles não sabem ler. A taxa de analfabetismo no país é de 9,1%, segundo a Pesquisa Nacional por Amostras de Domicílio (PNAD). "Apesar de termos conquistado uma série de programas para educação quilombola, que garantem orçamento, capacitação de professores, material didático e equipamentos, há ainda um desafio muito grande para oferecer Educação de Jovens e Adultos e para ultrapassar a educação além do ensino fundamental, garantindo inclusive acesso ao ensino médio e à universidade”, afirma.


Sarah Fernandes – 08.05.2013

quarta-feira, 4 de dezembro de 2013

América: Defensoras y defensores de derechos humanos sufren cada vez más ataques


Casi la mitad de los incidentes documentados por Amnistía Internacional tuvieron lugar en el contexto de disputas de tierras, en países como Brasil, Colombia y Honduras, muchas veces relacionadas con proyectos de desarrollo de gran envergadura dirigidos por empresas privadas. 

Anistia Internacional
En toda América, las defensoras y los defensores de derechos humanos sufren niveles crecientes de intimidación, hostigamiento y ataques a manos de las fuerzas de seguridad, los grupos paramilitares y las bandas criminales, ha afirmado hoy Amnistía Internacional en un nuevo informe.
El informe, titulado Transformar dolor en esperanza: Defensoras y defensores de derechos humanos en América, se basa en unos 300 casos de intimidación, hostigamiento, ataques y asesinatos de defensoras y defensores de derechos humanos en una decena de países, ocurridos principalmente entre enero de 2010 y septiembre de 2012.
“En casi todos los países de América se somete sistemáticamente a las defensoras y los defensores de derechos humanos a hostigamiento, ataques y cargos penales infundados con el fin de impedirles defender los derechos de las personas más marginadas”, ha declarado Nancy Tapias Torrado, investigadora de Amnistía Internacional sobre la situación de las defensoras y los defensores de derechos humanos en América. 
En todo el continente americano, las defensoras y los defensores han sido tildados públicamente de “ilegales”, “ilegítimos”, “sin escrúpulos” o incluso “inmorales”. También se los ha acusado de ser delincuentes, corruptos, mentirosos, buscapleitos o subversivos, de defender a delincuentes y de apoyar a grupos guerrilleros. Estas críticas públicas han sido proferidas tanto por funcionarios del gobierno como por actores no estatales.
“Hombres y mujeres que trabajan para proteger los derechos humanos también están en la mira, pues poderosos intereses económicos y políticos los perciben como un obstáculo a proyectos de desarrollo de gran envergadura”, ha dicho Nancy Tapias Torrado.
Entre las personas que son blanco especial de ataque están quienes trabajan en cuestiones relativas a la tierra y los recursos naturales, los derechos de las mujeres y de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexo, y los abusos contra las personas migrantes, quienes trabajan para que se haga justicia por los abusos cometidos contra los derechos humanos, así como periodistas, blogueras y blogueros y sindicalistas. 
De los casi 300 casos analizados por Amnistía Internacional, sólo en 4 se declaró culpables a los autores materiales. 
Casi la mitad de los incidentes documentados por Amnistía Internacional tuvieron lugar en el contexto de disputas de tierras, en países como Brasil, Colombia y Honduras, muchas veces relacionadas con proyectos de desarrollo de gran envergadura dirigidos por empresas privadas. 
En países como Cuba y México, defensoras y defensores sufren hostigamiento judicial, son detenidos sobre la base de pruebas deficientes, o pesan durante años cargos falsos contra ellos porque se dictan órdenes de detención que luego no se ejecutan. 
Los defensores indígenas de derechos humanos José Ramón Aniceto Gómez y Pascual Agustín Cruz, de Puebla, México, quedaron en libertad el 28 de noviembre de 2012, después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación anulase la declaración de culpabilidad dictada injustamente contra ellos.
El 12 de julio de 2010, José Ramón y Pascual habían sido condenados a siete años de prisión por el robo de un vehículo.
La denuncia había sido presentada por un miembro del grupo del cacique local que durante muchos años había restringido el acceso al agua y cobraba por la toma de agua lo equivalente al salario de cuatro meses de muchos de los integrantes de la comunidad. Los dos defensores habían luchado para hacer llegar canalizaciones principales de agua hasta los hogares. 
La decisión de la Suprema Corte sobre este caso confirma la conclusión de Amnistía Internacional de que la causa emprendida contra estos defensores era una total injusticia.
En varios países de América, las defensoras de derechos humanos que hacen campaña en cuestiones como la violencia contra las mujeres han sufrido violaciones, amenazas de violación e intimidación, o se ha amenazado a sus familiares.
El 9 de noviembre de 2011, un hombre y una mujer armados entraron en casa de la defensora de derechos humanos Jackeline Rojas Castañeda en Barrancabermeja, Colombia. El hombre y la mujer obligaron, pistola en mano, a Jackeline y a su hija de 15 años a permanecer en habitaciones separadas. Le dijeron que matarían a su hija si gritaba o trataba de pedir ayuda.
Luego ataron a Jackeline, la amordazaron y le rociaron el cuerpo y la ropa con pintura roja. Los asaltantes exigieron repetidamente información sobre el paradero de su hijo y su esposo, que es líder sindical. Además, se llevaron de la casa dos computadores portátiles, lápices USB, teléfonos celulares y documentos. 
El 10 de noviembre, Jackeline –integrante destacada de la Organización Femenina Popular– acudió a denunciar el ataque a la Fiscalía General. En un principio, el personal no aceptó la denuncia, alegando que ella se había inventado el ataque.
“Cuando las autoridades no protegen a quienes trabajan para defender los derechos humanos de todas las personas y no investigan los ataques perpetrados contra ellos, transmiten el mensaje de que se toleran los ataques”, ha afirmado Nancy Tapias Torrado.
“Los gobiernos deben garantizar que las defensoras y los defensores de derechos humanos disfrutan de protección integral, que incluyen, como mínimo, reconocer la importancia y la legitimidad de su trabajo, investigar plenamente los abusos a los que se enfrentan y proporcionar medidas efectivas de protección.”


Anistia Internacional – 07.12.2012
IN Anistia internacional - http://www.amnesty.org/es/for-media/press-releases/americas-defensores-ddhh-sufren-incremento-ataques-2012-12-07

domingo, 1 de dezembro de 2013

Uma história de apropriação do público pelo privado


Desde o surgimento dos meios de comunicação eletrônicos no país, a promiscuidade entre radiodifusores e políticos determinou a prevalência de interesses privados no rádio e na TV.
Apoiada numa legislação frágil, a farra das concessões assumiu faces diferentes ao longo das últimas décadas, respeitando, porém, o mesmo critério desde os anos 50: a prevalência de interesses privados de empresas e políticos.

Coletivo Intervozes
A confusão encabeçada pelo próprio Executivo Federal nas concessões,autorizações e permissões de outorgas de rádio e TV tem origem quase concomitante ao aparecimento dos veículos de comunicação eletrônica no Brasil. Apoiada numa legislação cheia de brechas, a farra das concessões assumiu faces diferentes ao longo das últimas décadas, respeitando, porém, o mesmo critério desde os anos 50: a supremacia de interesses privados de empresas e políticos.
O marco legal que dá início à promiscuidade na relação entre o público e o privado nas Comunicações é o Código Brasileiro de Telecomunicações (CBT), aprovado em 27 de agosto de 1962. Ele facilitou ao máximo a ocupação das freqüências previstas, abrindo espaço para um enorme crescimento do setor privado.
Coincide com esse período a fundação da Associação Brasileira de Emissoras de Rádio e Televisão (Abert), formada a partir da reunião de radiodifusores que começavam a mostrar seu poder político no Congresso.
Na aprovação do Código, a Abert foi responsável pela derrubada de cada um dos 52 vetos do presidente João Goulart, que tentava barrar o caráter excessivamente liberalizante da Lei. Um dos vetos dizia respeito ao artigo que determinava que a concessão seria renovada automaticamente em caso de não haver irregularidades comprovadas contra a emissora.
Em 1963, dois decretos (52.795 e 52.026) regulamentaram o CBT, estabelecendo, entre outras questões, o período de validade das concessões de rádio para 10 anos e de TV para 15 anos. Em 1967, foi promulgado o Decreto-lei 236, que determinou condições para as outorgas de TVs educativas. Além dessas condições, o decreto faz menção de limites de detenção de concessões, mas é omisso em relação a princípios para evitar o uso privado deste bem público.
A década de 70 é marcada por uma aliança do governo militar com a Rede Globo de Televisão. Foco de uma CPI que considerou ilegal o aporte de dinheiro do grupo Time-Life na sua estrutura, a Rede Globo cumpriu o estratégico papel de unidade nacional, sendo subserviente à censura do Regime, o que contribuiu sobremaneira com as vistas grossas do Estado em relação à expansão não controlada do setor. Data dessa época o crescimento dos nove maiores grupos de comunicação do país que até hoje controlam 90% dos canais de rádio e TV existentes.
Durante o governo Figueiredo (1979-1985), foram concedidos nada menos do que 634 canais de radiodifusão, 295 rádios AM, 299 rádios FM e 40 emissoras de TV. Com a “transição democrática” e a condução de Tancredo Neves à Presidência da República, a Abert voltou a entrar em cena para garantir que a ausência de critérios e regras claras permanecesse. Tancredo recebeu de três congressistas um documento com propostas progressistas de mudança nas políticas de comunicação. Os parlamentares também mostraram preocupação com a possibilidade da indicação de Antônio Carlos Magalhães ao cargo de ministro e com a manutenção de Rômulo Villar Furtado na Secretaria Geral do Ministério das Comunicações. Furtado era homem de confiança da Globo, e estava no cargo desde 1974. A pressão política, no entanto, não surtiu efeito.
Ao assumir o Ministério das Comunicações, ACM tentou dar um caráter de moralidade nas concessões distribuídas por Figueiredo e prometeu “promover estudos para fixar critérios de concessão de emissoras de rádio e TV”. Em março de 85, ele assina a portaria 128, que suspende as concessões dadas a partir de outubro de 84. As concessões ficam suspensas até o final do ano, mas ACM acaba chancelando os pedidos e dá início a  uma das maiores distribuições de outorgas a políticos da história brasileira.
Com a instalação da Constituinte, a partir de 1987, Sarney e ACM encontraram nas concessões uma maneira de agradar os seus aliados políticos e utilizaram-nas para troca de favores. Em três anos e meio – de 15/03/85 a 5/10/88 –, Sarney distribuiu 1.028 outorgas, sendo 25% delas no mês de setembro de 1988, que antecedeu a promulgação da Constituição. O Diário Oficial da União do dia 29/9/88, seis dias antes de promulgada a Constituição, trouxe 59 outorgas em um só dia, todas assinadas na noite anterior.
Com raras exceções, os beneficiados foram parlamentares, que direta ou indiretamente (por meio de seus familiares ou sócios) receberam as outorgas em troca de apoio político a projetos de Sarney, especialmente para a extensão do mandato do presidente para cinco anos. Dos 91 constituintes que foram premiados com pelo menos uma concessão de rádio ou televisão, 84 (92,3%) votaram a favor do presidencialismo e 82 (90,1%) votaram a favor do mandato de cinco anos.
No início do governo FHC, o ministro das Comunicações, Sérgio Mota, promoveu algumas mudanças no sentido de dar transparência ao processo. Duas delas aparecem no Decreto 1720/95, estabelecendo a necessidade de licitação e o pagamento pelo uso da concessão. A norma, porém, passou a privilegiar empresas com maior poder econômico, dando ao preço do outorga um peso maior do que as definições sobre a programação.
A utilização de canais de rádio e TV como moeda política logo voltou a aparecer. Com a regra da licitação valendo apenas para as comerciais, a “negociação” passou a girar em torno das outorgas para retransmissoras (RTVs) e, em seguida, para as educativas.
Em 1996, o decreto 2.108 definiu que "é dispensável a licitação para a outorga para a execução de serviço de radiodifusão com fins exclusivamente educativos".
Em agosto de 2002, a repórter Elvira Lobato, da Folha de S. Paulo, publicou uma série de reportagens que revelaram como o governo Fernando Henrique havia dado continuidade à prática de distribuição de TVs a políticos aliados: Na matéria intitulada “FHC distribuiu rádios e TVs educativas para políticos”, consta que "em sete anos e meio de governo, além das 539 emissoras comerciais vendidas por licitação, FHC autorizou 357 concessões educativas sem licitação. (...) A distribuição foi concentrada nos três anos em que o deputado federal Pimenta da Veiga (PSDB-MG), coordenador da campanha [presidencial] de José Serra, esteve à frente do Ministério das Comunicações. Ele ocupou o cargo de janeiro de 1999 a abril de 2002, quando, segundo seus próprios cálculos, autorizou perto de cem TVs educativas. Pelo menos 23 foram para políticos. A maioria dos casos detectados pela Folha é em Minas Gerais, base eleitoral de Pimenta da Veiga, mas há em São Paulo, Rio de Janeiro, Espírito Santo, Bahia,  Pernambuco, Alagoas, Maranhão, Roraima e Mato Grosso do Sul".

Sem mudanças no Governo Lula
Na atual gestão do Ministério das Comunicações, a prática de distribuir outorgas em troca de apoio político continuou. De forma inédita, integrantes da Comissão de Ciência e Tecnologia, Comunicação e Informática (CCTCI) da Câmara dos Deputados ameaçaram não renovar e devolver ao Executivo 227 processos de renovação de outorgas em função da ausência de documentação, necessária para a análise dos pedidos.
Jader Barbalho (PMDB-PA), ex-presidente da Comissão, estava entre os 10 parlamentares envolvidos com as emissoras cuja não renovação parecia iminente. Tratou de pedir pessoalmente ao presidente Lula que intercedesse, o que de fato aconteceu.
Em junho de 2006, o Executivo pediu os processos de volta, alegando que caberia ao Ministério das Comunicações, e não ao Congresso, exigir das empresas a complementação dos documentos. O curioso é que foi o próprio Ministério que repassou a documentação incompleta para a Câmara.
Com a manobra, garantiu-se que Barbalho mantivesse em atividade duas emissoras de sua família com concessões vencidas. Além da Rádio Clube do Pará, que opera sem autorização há mais de 13 anos, também foram beneficiadas com a medida a Rede Brasil Amazônia de Televisão (RBA), cuja concessão venceu em 2002, e a Rádio Carajás FM.
A manobra salvou também emissoras de outros aliados do governo, como os senadores José Sarney (PMDB-AP), José Maranhão (PMDB-PB) e Flávio Arns (PT-PR), além dos deputados Marcondes Gadelha (PSB-PB) e Humberto Michiles (PL-AM).
A repórter Elvira Lobato seguiu com as investigações e, em 2006, publicou que foram distribuídas pelo menos sete concessões de TV e 27 rádios educativas a fundações ligadas a políticos:
“Entre políticos contemplados estão os senadores Magno Malta (PL-ES) e Leonel Pavan (PSDB-SC). A lista inclui ainda os deputados federais João Caldas (PL-AL), Wladimir Costa (PMDB-PA) e Silas Câmara (PTB-AM), além de deputados estaduais, ex-deputados, prefeitos e ex-prefeitos. Em três anos e meio de governo, Lula aprovou 110 emissoras educativas, sendo 29 televisões e 81 rádios. Levando em conta somente as concessões a políticos, significa que ao menos uma em cada três rádios foi parar, diretamente ou indiretamente, nas mãos deles".
Fato é que permanece o uso das outorgas como moeda política. Além disso, o cargo mais alto do Ministério das Comunicações é ocupado por um senador e ex-funcionário da Globo, notadamente defensor de interesses dos empresários de radiodifusores. Ele mesmo, dono de uma rádio em Barbacena (MG) e, portanto, violador do princípio constitucional que proíbe que parlamentares possuam canais de rádio e TV. Foi também Hélio Costa o maestro da implementação da TV digital no Brasil, que escandalosamente beneficiou os interesses das emissoras de TV, escolhendo o padrão japonês e dando gratuitamente às atuais emissoras de televisão um outro canal para a exibição  digital. Essa última decisão está sendo questionada na Justiça por meio de uma Ação Direta de Inconstitucionalidade no Superior Tribunal Federal.
Mais recentemente, o ministério das Comunicações convocou os concessionários para recadastrarem as informações de suas empresas. A portaria, publicada no dia 13 de agosto, deu 60 dias para que emissoras de rádio e TV passem para o Ministério dados como a composição societária das organizações.
O que parece ser um ato de controle do Executivo só reforça, mais uma vez, a total falta de conhecimento do governo em relação à utilização das concessões. Por lei, qualquer mudança no quadro societário e contrato social das empresas deveria ser solicitada previamente. Pelo visto, não foram.


Coletivo Intervozes – Novembro 2007
IN Informativo Intervozes – Concessões de rádio e TV: onde a democracia ainda não chegou – http://www.intervozes.org.br/publicacoes/revistas-cartilhas-e-manuais/revista_concessoes_web.pdf